martes, 4 de diciembre de 2007

Son sólo dos palabras, nada más...

Van desapareciendo ( y no sin un laburo más que arduo) los celos retroactivos, los modos arcaicos de comportamiento, los mecanismos de defensa obsoletos (aunque en su momento fueron la única respuesta posible)... llegó el momento de relajarse, de bajar la guardia. Si bien es verdad que uno se arriesga al hacer esto, no hay forma posible de acceder al otro que no sea esta, no existe manera de conocer y darse a conocer si hay una pared de por medio. Es cierto, se arriesga y mucho, pero se puede llegar a ganar, y por ése sólo motivo, todo esto vale la pena.
Ya no hay ira ni dolor en mi corazón, sé lo que quiero y qué me hace feliz. Como mucho aparece un cierto temor a que toda esta maravillosa situación se termine ya... pero bueno, es parte del juego.
La suerte de haber encontrado una mirada que me llena de paz, que me inspira confianza, y esos brazos que son un refugio, ...no podía ser mayor la fortuna, ... será una especie de pago compensatorio del destino?
La pregunta "dónde estuviste todo este tiempo?" está demás, porque ya sabemos la respuesta: estuvimos donde teníamos que estar para poder valorar este momento, para disfrutarnos, para saber lo que es la paz (cómo lo sabríamos sino hubiesemos pasado por esas tormentas?).
No hay trabajo, ni dinero, ni pasado que opaque esto, ... al fin la calma...

2 comentarios:

Juan Manuel Alvarez dijo...

Muchas gracias por el apoyo. Dale mis saludos a pblito
Saludos

Mechicabota dijo...

La mejor sensación, definitivamente.

Gracias por pasar!